Mostrando entradas con la etiqueta 1890. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1890. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de diciembre de 2012

Estaba escrito

Reseña aparecida en La Dinastía el 21/7/1890, página 2.

La literatura regional ha dado estos días gallarda muestra de existencia, con la aparición de un precioso libro del escritor malagueño don Arturo Reyes. Titúlase la obra, con el epígrafe de una de las novelas cortas que la componen: «¡Estaba escrito!» y consta de cerca de doscientas páginas que una vez concluidas de leer, se antojan exiguas, sintiendo el espíritu que el volumen no sumara seis ú ocho tomos y experimentando la misma pena que cuando se descubre desde la ventanilla, en un rápido viaje de expreso, un paisaje encantador al que enseguida nos arranca la locomotora.

Terminado el tomo de don Arturo Reyes, el entendimiento se queda convencido de que se trata de un artista y de un novelista verdadero, cualidades que no son sinónimas como se cree. En «¡Estaba escrito!» se descubre la habilidad inmensa de desarrollar la fábula de modo que conquiste por grados la atención y despierte el interés; el señor Reyes, que es un modernista declarado, lleva, además, la acción, con extraordinaria lijereza, con brevedad, por impresiones, sin glosas ni comentarios de su parte, de una manera impersonal y objetiva; de aquí la plasticidad y el relieve de sus cuadros; en cuanto á la forma, no puede negarse que se trata de un autor andaluz; es fogosa, ardíente, chispeante, muy viva y consagrando un culto grande al color, culto natural y justificado, pues el señor Reyes sabe pintar con la pluma.

No sé si el señor Reyes aspira á ser novelista popular, ó dicho más claro, retratista de las costumbres del pueblo. El tomo á que me refiero es malagueño puro; en sus diálogos, en sus descripciones, en el ambiente en que viven sus personajes se descubren los barrios vecinos al Guadalmedina; en el lenguaje con que hace hablar á sus figuras no hay nada exótico ni jitanesco; así hablan los matones del Perchel y los obreros del Bulto; de aquí la inmensa naturalidad, lo expontáneo de «¡Estaba escrito!»...

El señor Reyes, para concluir esta noticia á vuelapluma, se ofrece en su obra militando en las filas del naturalismo pero se detiene en esas fronteras hasta donde le acompaña el arte.

(Transcripción de Sara Peláez Pineda)

Estaba escrito

Reseña aparecida en La Época, 13/7/1890, n.º 13.607, página 4.


Estaba escrito. Novelas cortas de Arturo Reyes.—Madrid, librería de F. Fé, 1890.

Un novel escritor malagueño se da á conocer en este libro, que comprende, además de la novelilla que le da nombre, otras dos, tituladas respectivamente Churrete é Idilio.

A juzgar por la muestra, el Sr. Reyes pertenece, si es fuerza clasificarlo, á los realistas y coloristas; sus escritos recuerdan los más salientes de estas escuelas, importadas de Francia (porque el añejo y clásico realismo español es otro, y sólo sabe cultivarlo Pereda), y ahora tan en boga en nuestro país.

Como es común á las producciones de esta naturaleza, el argumento no existe ó es simplicísimo en las tres novelas cortas, y el interés que despiertan se funda únicamente en las galas de estilo, y,—es justo reconocerlo,—en algunos toques de observación muy atinados.

Parece indudable que D. Arturo Reyes posea aptitud de novelista; escribe con brillantez, á veces excesiva, y con vigor; tiene estilo, y no malo seguramente; muestra tendencia algo más que á pintar, ó sea á analizar, y la inexperiencia que por todas las páginas del pequeño volumen en cuestión se extiende, y que da cierto tono pueril á alguna de ellas, es do los males que se curan con los años.

Precede á las novelitas un juicio de Salvador Rueda, que es más bien un canto apologético, que rebosa benevolencia,de éste, ya reputado, y muy bien reputado, escritor.

(Transcripción de Sara Peláez Pineda)