sábado, 2 de marzo de 2013

El Vivir de Arturo Reyes




Un periódico, á quien me está vedado tributar alabanzas, por los afectos que á él me unen, Mundo Gráfico, al recoger, con su justeza y exactitud de siempre, la nota de actualidad, presenta al gran novelista malagueño Arturo Reyes, acudiendo á un homenaje que intelectuales paisanos le ofrecen como débil tributo de admiración á su arte.

Y esto que al presentarse ante nuestros ojos pudiera satisfacernos, por ser motivo de alegría el ver cómo se desechan envidias y pasioncillas para dar al «César lo que es del César» y rendir á Reyes la admiración que se merece, nos entristece y apena, porque, según el Mundo Gráfico, el autor de Cartucherita, el poeta meridional, el que supo producirnos horas de intensa emoción, vive mal, muy mal... Un ruego al ministro de Instrucción Pública.

El popular semanario lo hace y espera ser atendido. Yo, desde estas columnas, ó, por mejor decir, estas columnas, por mediación mía, apoyan el ruego, únense á lo manifestado por el  colega y hacen un llamamiento al corazón de todos los hombres de buena voluntad.

¡Triste sino el de los escritores! Ellos se hartaran de gloria, cuando la alcanzan, y puedan contar con la seguridad de que á su muerte los periódicos dedícanles largos artículos ensalzando sus méritos, y unos señores se pondrán el recortado frac para leer poesías en honor suyo desde la plataforma del salón de sesiones en un Centro artístico. ¡Oh, qué hermoso será todo eso! ¡ Qué bien honraremos con postreras alabanzas al artista creador, al insigne cincelador de la prosa ó del verso! ¡ Al que en el idioma de Cervantes supo llevar nuestra alma á América latina!

Sí; todo eso haremos; pero será en el momento en que al muerto, dicho sea con rudeza, no le sirva para nada nuestro esfuerzo para glorificarle y ensalzarle. Meditemos, mientras tanto, si no sería conveniente hacer algo por el mismo escritor mientras esté vivo.

Arturo Reyes vive mal. En su rinconcito malagueño lucha y se afana, agobiado por dilatada familia, y algunas de sus obras son escritas con la premura y el agobio que las necesidades de la vida maternal le exigen.

¡ Qué triste es esto!

Al ministro de Instrucción Pública hace el llamamiento Mundo Gráfico, seguro de ser atendido. ¡Ya lo creo que lo será! Añadimos nosotros, seguros de que el ministro lo hará. Arturo Reyes no es un advenedizo, ni un «ansioso», que pide por el solo gusto de sumar sueldos y reunir prebendas. Es para poder continuar, dignamente, sosteniendo su arte, y así como en los presupuestos hay consignaciones para la conservación de monumentos artísticos, debe haberla para los que producen esas obras de arte. No es más respetable una piedra labrada ó unos ladrillos agrupados que un hombre.

Y, además, es mucho más humanitario...
                                                                                             

B.

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