domingo, 10 de febrero de 2013

Reseña de De mis parrales




El donaire andaluz de Arturo Reyes vuelve á mostrarse amable, ingenioso, exuberante y fertilísimo, [ilegible] el garbo y el ceceo de Cartucherita y de La goletera en este ameno De mis parrales, preciosa gargantilla y collar gentil que el ilustre escritor pone en el cuello de su Málaga.

Los manes de D. Serafín Estébanez y de D. Juan Valera, los cuadros de La feria de Mairena y de Juanita la Larga se reproducen con vigor y plasticidad, con un alarde de opulencias costumbristas, con un primor de estilo y con una maravilla de diálogo en estos cuentos que se llaman En la carretera, La hora del triunfo, El vendaval, En los montes y La traición de Colmenares.

—¿Y tié osté en su cubril muchos gazapos, compadre?

—Milenta mil mal contaos y toos entoavía con ombliguero. Y osté, ¿tiene muchos gurripatillos?

—Milenta mil millones; si no se pue ya ni mirar á las jembras; si es que yo no jago mas que mirar á la mía, y entoavía no la he mirao y  ya está escupe que te escupe.

¿No habéis oído á Manolito Gázquez hablando con la prosa de El Solitario?

La producción de Arturo Reyes continúa ubérrima engalanando la literatura regional y marcando á las nuevas generaciones andalucistas el camino recto y seguro de la gracia, de la ufanía y del donaire.


El abate Marchena.

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