martes, 29 de enero de 2013

Un desengaño

Publicado en: Nuevo mundo (Madrid). 4/11/1909, página 11.

Un desengaño

—Dios te bendiga, Dolores.
—Ve tú con él, Cayetano.
—¿Y tu don Paco el Tronío,
aónde está?

—Pos mi don Paco,
si el corazón no me engaña,
debe andar de picos pardos
en la calle de la Almona,
fijamente.

—¿Y en qué barrio
está esa calle que dices?
—Ay qué regracioso, ¡vamos,
hombre, que aqui no hay justicia!
—¿Pero es que tú te has pensao
que es chufla?

—¡Qué disparate!
¡chuflas tú! ¡tú chuflas!

—Cuando
se trata de ti yo soy
más serio que un escribano.
—Pos la calle de la Almona
está, según me he enterao,
en la Trinidá, mu cerca
de la iglesia de San Pablo;
y es la calle donde vive
una gachi que es un pasmo
según dicen, una jembra
con el frontis estucao,
con dos lentejas por ojos
y por cuerpo un garabato;
una gachí á la que hay
que sancocharla en verano
pa poder hablar con ella
sin enfermar del olfato...;
y pensar que por un tiesto
sin lañar, por ese trasto
de mujer, está mi hombre
que ya no pueo soportarlo;
que na le parece güeno,
que to le parece malo;
si pongo arroz en cazuela,
me he propuesto asesinarlo;
si se lo pongo en puchero
le sientan mal los garbanzos;
siempre está dura la cama;
siempre está soso el gazpacho;
si hablo recio soy un pito
de carretilla, si hablo
en voz baja no se entiende
lo que le digo; si canto
ya perdí las facultaes
que tenía; si me callo
es por ya no darle gusto
con mi cante; si me paso
la toalla por la cara
y me pongo cualquier trapo
y una flor en la cabeza...
¡naturalmente! ¡está claro,
no es por él, sino por otro
cualisquiera! Si lo aguanto
sin chistar ya no lo quiero,
y cuando, por el contrario,
me arde la Santa Bárbara
y grito, entonces, ¡Dios santo
es mejor pegarse un tiro
que soportar los escándalos
que yo sin razón le doy!
¡Y ya soy un bicho malo
y el San Juan Evangelista!
y, en fin, que ya pa aguantarlo
me están faltando las fuerzas
y er día menos pensao
me voy yo con otro hombre;
contigo, pongo por caso.
—No, por la Virgen, comadre,
que mi compadre es mu ganso.
—Pos si nó con cualquier otro
tuerto ó ciego, cojo ó manco,
con un hombre, ¡manque sea
con el que pregona el callo!
—¡No, con ese no, comadre,
que ese dicen que está cano
de sucio y que güele á pringue!
—Ya me vas tú a mi cargando
con tantísimo chufleo.
—Pero si es que tú has soñao
con eso; si eso que dices
y eso que á tí te contaron
de tu mario es mentira;
yo que siempre estoy al cabo
de la calle, te lo digo,
to lo que te han dicho es falso,
mentira de abajo arriba,
mentira de arriba abajo,
y mentira que tú quieras
dirte con nadie del brazo
y abandonar tus cubriles.
—Yo te juro que me largo
con el primero que tope
y me diga una vez ¡vámonos!
—¿Me juras tú que lo harías?
—Que lo haría y que lo hago
y que lo haré.

—Pos entonces...
á bien que el mundo es bien ancho..
y á bien que si yo me voy
á nadie le dará un flato
de la pena de no verme.
—¿Qué dices?


—Que lo he pensao
y que estoy ya decidio
á darle á beber un trago
amarguito á mi compadre,
y que si quieres nos vamos
ahora mismo.

—Mas no dices
tú que es mentira que Paco
tenga na con ese tiesto
sin lañar, con ese trasto
de la calle de la Almona?
—Yo pensaba que era falso.
— Pos mira, aunque no lo sea,
será mejor no dejarlo
por un hombre traicionero
que á la primera de cambio
jace traición al amigo,
al que le estrecha la mano
la mar de veces al dia.
—pos chavó me he resfalao...
quédate con Dios, Dolores.
—Anda con Dios, Cayetano.

ARTURO REYES


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